El psicólogo y la ansiedad: Conoce tus emociones I

 

La ansiedad forma parte de la condición humana y sirve para afrontar situaciones de peligro o riesgo. Se trata de una emoción que es básica pero cuando es demasiado intensa, se convierte en una fuente de sufrimiento que es necesario controlar.

En los orígenes de nuestra especie, la ansiedad se generaba cuando necesitábamos estar alerta y listos para huir o luchar. Es decir, se generaba frente a un evento que pusiera en riesgo nuestra supervivencia. Actualmente, los eventos estresantes a los que nos enfrentamos, no suelen poner en riesgo nuestra supervivencia pero igualmente nos generan ansiedad.

Cuando nos enfrentamos a un problema o evento estresante, se pone en marcha la ansiedad en sus diferentes facetas (emocional, cognitiva y conductual) con el inconveniente de que en la mayoría de las ocasiones el problema no puede enfrentarse luchando o huyendo. Con lo cual, toda la activación física y mental que ha generado este evento se acumula y nos genera problemas o malestar. Además, como los eventos estresantes suelen extenderse en el tiempo, en un intento de encontrar la solución a nuestro problema, nos encontramos pensando todo el tiempo en posibles aspectos y soluciones para nuestra situación. Este hecho incrementa cada vez más nuestra ansiedad a nivel cognitivo, sobretodo en lo relacionado con nuestros pensamientos.

Ansiedad te hace sentir como en una Carcel

A grandes rasgos, niveles bajos de ansiedad son normales y forman parte de la vida cotidiana. Implica los siguientes tipos de síntomas:

  • Físicos: taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, «nudo» en el estómago.
  • Psicológicos y emocionales: Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, temor a perder el control
  • Conductuales: estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo.
  • Intelectuales o cognitivos: Dificultades de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas, rumiación, pensamientos distorsionados e importunos, incremento de las dudas y la sensación de confusión.

No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/ o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas. Lo importante es que ser capaces de detectar cuando se trata de un Trastorno de Ansiedad y cuando estamos ante ansiedad resultado de las adversidades cotidianas y es por tanto una emoción normal.

Cuando impide  desarrollar nuestras tareas rutinarias, o nos provoca un malestar que perjudica nuestra calidad de vida, es necesario que busquemos ayuda profesional. El tratamiento psicológico para la ansiedad se basa en trabajar a corto y largo plazo. A corto plazo, el psicólogo puede otorgar pautas para manejar de cara a que se solucione de inmediato el nerviosismo, los problemas para dormir, y la sensación de agobio. Mientras que a largo plazo, el psicólogo va a tratar de identificar el problema que genera este malestar para abordarlo y enfrentarse a él de la mejor manera posible.

Desde Neuroespai psicología podemos ayudarte a controlar tu ansiedad y mejorar tu bienestar general. No dudes en pedir consejo o ayuda profesional si crees que lo necesitas.

Julia Marquez Arrico (Psicóloga Neuroespai)