¿Dejarías a tu hijo/a pequeño/a con un canguro con esquizofrenia?

¿Qué es la esquizofrenia?

Es un trastorno que afecta a la manera en que la persona actúa, piensa, siente y, frecuentemente supone una dificultad para diferenciar lo que es real de lo que es imaginario. Esto hace a la persona propensa a tener falsas creencias sobre sí misma o sobre los demás. La esquizofrenia, además puede cursar con un pensamiento desorganizado que hace difícil mantener la atención, concentrarse, organizar ideas o desarrollar una motivación adecuada. En cuanto a la interacción social, se observa una dificultad en la habilidad para sentir y experimentar emociones que hacen que la persona se sienta nerviosa, bloqueada o que evite estar con otras personas.

Según wikipedia, La prevalencia de la esquizofrenia —la proporción de personas en una población en las que se diagnostica una enfermedad— se ha establecido que es de alrededor del 1 % de la población, con escasas variaciones entre los países. Sin embargo, una revisión sistemática de numerosos estudios encontró en 2002 una prevalencia de vida de 0,55 %. Desde entonces, también se ha documentado una prevalencia menor de esquizofrenia en países en vías de desarrollo. Los inmigrantes a los países desarrollados muestran un aumento de las tasas de esquizofrenia, riesgo que se extiende a la segunda generación.

Existe un desconocimiento generalizado sobre la sintomatología de la esquizofrenia, la mayoría de las personas no conoce síntomas específicos y los que se conocen, se magnifican y se interpretan como un riesgo, peligrosidad o amenaza. Además, el desconocimiento, las falsas creencias y la imagen que a veces se proyecta en el cine o en los medios de comunicación, generan una desconfianza y muchas veces rechazo social hacia estas patologías. Se entienden como enfermedades oscuras, dañinas, paralizantes e invalidantes, muy complicadas y estigmatizadas.

Los síntomas (también llamados psicóticos) de la esquizofrenia pueden ser:

Delirios: esto incluye falsas ideas sobre personas u organizaciones: sobre el gobierno, la iglesia, creencias de que alguien te espía o te persigue para hacerte daño, te engaña o intenta manipularte. También puede ser una creencia sobre uno mismo, como pensar que se es famoso, importante o que se tienen poderes sobrenaturales.

Alucinaciones: esto es, ver, oír o incluso oler algo que no está presente o que no es real.

Pensamiento o discurso desorganizado: la conversación salta de un tema a otro sin aparente conexión o contiene frases irrelevantes o palabras inventadas.

Aislamiento social/Apatía: desinterés en su vida o el entorno, falta de motivación, aplanamiento afectivo o falta de contacto social en reuniones con desconocidos o incluso conocidos.

Síntomas esquizofrenia

No hay evidencia suficiente para esclarecer una causa de la esquizofrenia, pero la investigación apunta a una combinación de genética, influencia ambiental, presencia de virus durante el embarazo o cambios bioquímicos durante la pubertad, que podrían condicionar la aparición de este tipo de sintomatología. El consumo de drogas también  juega un rol importante como factor desencadenante de este tipo de trastornos.

Las personas con esquizofrenia tienen un riesgo de suicidio más elevado que la población normal. Alrededor de un 10% de chicos jóvenes con síntomas psicóticos se suicidan. Pero, ¿se lo estamos poniendo fácil –la sociedad- para tener una vida normalizada?

Tenéis que saber que si los síntomas están bajo control de tratamiento y medicación, hay una probabilidad escasa de que la persona con estos síntomas sea un riesgo para sí mismo o para los demás. Es más, las personas con esquizofrenia no son especialmente violentas ni agresivas, más bien prefieren estar solas y tranquilas.

Los estudios muestran que si una persona no tiene historial criminal antes de desarrollar síntomas psicóticos y no es consumidor de tóxicos, es altamente improbable que cometa ningún tipo de crimen.

Al margen de los síntomas, de las causas o del diagnóstico, no hay que olvidar que detrás existe una persona. Un individuo que siente, piensa, interactúa con el mismo mundo que el resto y que tiene los mismos derechos que yo, que tú y que todos.

La pregunta es: ¿quién no ha experimentado alguna vez alguno de los “síntomas” comunes a la esquizofrenia? ¿nunca has ido caminando por la calle y te ha parecido que alguien te llamaba? ¿nunca has tenido la sensación de que alguien te seguía? O ¿nunca has jugado con la idea de ser alguien famoso o importante? Si lo pensamos detenidamente, los síntomas de la esquizofrenia ni son tan raros ni son tan lejanos a la mayoría de las personas. Con esto no quiero decir que todos seamos esquizofrénicos, pero sí plantear la posibilidad de entender ese miedo hacia personas que tienen estas percepciones más frecuentemente o con más intensidad de lo habitual. Es decir, el miedo no es hacia la persona sino hacia lo que significa experimentar estos síntomas sin poder controlarlos, esto es: perder el control.

Todos tenemos miedo a perder el control y todos hemos pensando alguna vez: madre mía, si algún día me vuelvo loco ¿qué pasaría? Y lo que da miedo es eso. No es la persona, ni la esquizofrenia. Es el miedo a perder el control de nuestra mente.

Pero hagámonos otra pregunta: ¿realmente controlamos nuestra mente? O ¿qué porcentaje de nuestra mente controlamos?. Yo tengo mi opinión y vosotros podréis encontrar muchas investigaciones muy interesantes sobre este tema. Desde mi humilde punto de vista y desde mi experiencia como Psicóloga y Neuropsicóloga, os recomiendo que cuando tengáis miedo de algo, os informéis, preguntéis y busquéis información al respecto. Muchas veces las dudas son más sencillas de resolver de lo que creemos. Aún así, según una encuesta reciente, muchos padres preferirían dejar de canguro a su hija pequeña a un hombre que en el pasado asesinó a un niño –pero que ha cumplido su condena y se supone rehabilitado- antes de dejarla a una persona con trastorno mental que sigue su tratamiento y hace una vida más o menos normal. Os invito a que miréis las cifras de crímenes de personas con trastorno mental y las cifras de reinserción/reincidencia de personas que han cometido algún tipo de crimen, antes de contestar qué haríais vosotros. Yo lo tengo bastante claro.

Amalia (Psicóloga y Neuropsicóloga Neuroespai)