La vuelta al cole

La vuelta al cole y a la rutina es dura para todos, y también puede afectar a nuestros hijos. Durante el verano todos nos hemos relajado, hemos pasado tiempo en familia, los niños/as han disfrutado de mucho tiempo para jugar, han podido ir a dormir más tarde… Por ello, es normal que a veces cueste un poco pensar en volver a nuestras rutinas y hábitos frecuentes.

Es posible que algunos niños muestren cierto malestar por la vuelta al cole, en especial si supone un cambio grande como un cambio de etapa escolar o un cambio de escuela. Podemos observar a nuestros hijos más irritables, con dificultades para dormir o para levantarse por las mañanas, o incluso que muestren su rechazo en voz alta y nos hagan saber que no les apetece ir al cole.

¿Debemos preocuparnos?

Todos necesitamos un período de adaptación y no hay que preocuparse si se tarda algunas semanas en coger nuevamente las fuerzas para seguir con el año que viene.

Que un niño/a no quiera ir al colegio puede esconder detrás diversas razones, y es importante que los padres intenten averiguar cuál es el motivo que le lleva a no querer ir. Pueden ser varios motivos: dificultades con los amigos, fobia escolar, ansiedad de separación, falta de motivación o dificultades para la adaptación a las nuevas rutinas.

Es bueno que tu hijo se pueda expresar libremente, y que puedas tener una conversación con el calmada y sin juicios, donde pueda expresar cuáles son sus preocupaciones y motivos de porque le cuesta volver al colegio. Si pasado un tiempo tu hijo sigue sin querer ir al colegio, es entonces cuando deberías buscar ayuda de un profesional.

Vuelta al colegio

Algunos consejos…

  • Empieza a restablecer las rutinas unos días antes, para que la vuelta no sea tan difícil. Volver a coger las rutinas y los horarios que vamos a llevar en el cole puede hacer más fácil la vuelta, y eliminar posibles problemas que puedan surgir como que sea difícil levantarse por las mañanas, comer más pronto, etc. Por ello puedes ir retomando las rutinas unos días antes, por ejemplo cada día vamos a dormir 10 o 15 minutos antes, vamos adelantando la hora de la comida y de la cena, etc.
  • No dejar las tareas de verano para el final del verano. El cambio de rutinas es difícil, si además tenemos que añadirle el tener que acabar todos los deberes, podemos anticipar de manera negativa la vuelta al cole.
  • Implica a tus hijos en la preparación para el cole. Ir a recoger los libros, prepararlos para el curso, preparar todo el material, etc. Esto hará que se ilusionen y vean todas las cosas que se van a empezar con el nuevo año escolar.
  • Volver a ver a tus amigos. Recuérdale que una de las cosas más buenas es que va a reencontrarse con los amigos y podrá explicarles todas las cosas divertidas que ha hecho en verano.

 

Jordina Tor (Psicóloga y Neuropsicóloga)