Memoria y estrés

¿Tengo problemas de memoria o sufro de estrés?

¿Qué es la memoria ?

La memoria es la capacidad biológica y física que nos permite almacenar, conservar y restituir información. Su sinónimo más utilizado es el « recuerdo », su contrario es el también conocido « olvido ».

¿Qué es el estrés?

El estrés es la respuesta natural del cuerpo en la que se activan una serie de mecanismos utilizados para reaccionar ante un estímulo que se considera amenazador. La hormona que activa los mecanismos del estrés se llama cortisol. Alguno de los efectos del cortisol son el aumento de la glucosa en la sangre, la facilitación de la metabolización de los lípidos, hidratos de carbono y proteinas. La presencia del cortisol es imprescindible para el buen funcionamiento cerebral, pero el exceso puede producir daños en algunas partes del cerebro, especialmente en zonas del hipocampo, que se sabe que es la estructura básica para la memoria y el aprendizaje.

El cortisol también regula los procesos que producen el estrés a largo plazo y contribuye a bajar la actividad del sistema inmunológico. Se ha probado que cuando existen unos niveles elevados de cortisol, las tareas de memoria se ven afectadas y el rendimiento es peor. El estar expuestos a un alto nivel de estrés durante un tiempo prolongado, afecta a nuestra capacidad de atención, concentración, aprendizaje y defensas del sistema inmunitario. Estos factores también están relacionados con trastornos de ansiedad y con un empobrecimiento del rendimiento de la memoria.

¿Qué sucede en el cerebro cuando hay estrés?

Se produce una disminución del tamaño de las dendritas, que son la parte de la neurona que permite la recepción de los estimulos nerviosos para establecer las conexiones neuronales.

Se produce toxicidad, inhibición en la creación de nuevas neuronas e incluso muerte de neuronas de algunas partes del hipocampo

Hay una reducción de la capacidad de supervivencia de las neuronas frente a situaciones de falta de oxígeno, falta o exceso de glucosa.

Problemas de memoria vs. Estrés

Distinguir un deterioro patológico de la memoria de aquellas dificultades cognitivas provinentes del desgaste y del estrés no es una tarea sencilla. Las quejas subjetivas de memoria no siempre se traducen en trastornos objetivos de la memoria. Muchas veces, tras realizar las evaluaciones cognitivas, se puede determinar que los problemas de memoria que tienen los pacientes se deben a factores ambientales como los despistes, el estrés o la depresión. En ocasiones, se puede diagnosticar un deterioro cognitivo leve DCL (cuando se objetiva la alteración de 1 función cognitiva, por ejemplo la memoria), que puede ser temporal o puede cronificarse. Según la Asociación Española de Neurología, un 15% de personas diagnosticadas de DCL derivan en algún tipo de demencia (por ejemplo Alzheimer) con el paso del tiempo.

Una parte del trabajo del neuropsicólogo es, precisamente, dilucidar la delgada línea que separa la causa de los diferentes tipos de problemas cognitivos que nos reportan los pacientes. Cada vez más, la sociedad nos preocupamos por el futuro y por las circunstancias que condicionan nuestras vidas cuando envejecemos. Se conoce que el 23% de las personas mayores de 85 años sufren algún tipo de demencia y que la esperanza de vida aumenta, por lo que, al vivir más años aumentan las probabilidades de sufrir algún tipo de demencia. El deterioro cognitivo forma parte del desgaste de nuestro cuerpo, al igual que el de otros órganos. Y el pensar que podemos levantarnos un día sin recordar personas, momentos o situaciones de nuestra vida nos da miedo, porque todas nuestras vivencias forman parte de nuestra identidad como individuos.

¿Es reversible el daño?

El estrés puede causar daño en nuestro cerebro y en nuestras vidas. El estrés puede condicionar nuestra forma de relacionarnos con el mundo y desconectarnos de lo sencillo, lo mundano y lo que nos permite disfrutar del día a día.

Cuando nos dejamos llevar por el estrés, las neuronas pueden destruirse pero también pueden entrenarse y crecer. Técnicamente, lo que se produce al entrenar las funciones cognitivas es un aumento de las conexiones del entramado neuronal. De esta manera contribuimos a la creación, el aumento y la capacidad de supervivencia de nuestras neuronas. Igual que vamos al gimnasio para estar en forma, podemos ayudar a nuestro cerebro a procesar mejor la información

Algunos consejos para mimar nuestra memoria:

-Tener unos buenos hábitos de sueño (durante el sueño el cerebro se pone a punto y se consolidan los procesos de aprendizaje)

-Realizar actividad física regular (para facilitar la oxigenación de músculos y órganos del cuerpo)

-Atender a lo que estamos haciendo. Evitar los despistes y ser más conscientes del “Ahora”

-Tener una buena alimentación (los nutrientes son fundamentales para el buen funcionamiento cerebral)

-Realizar actividades de ocio

-Realizar actividades que contribuyan a la creatividad. Mejor leer, escribir o hacer sudokus que ver la televisión

-Si nos gusta la televisión, aprovecharla para ver programas de cultura, documentales o películas en otro idioma subtituladas

Piensa que tu cerebro es la máquina que te permite funcionar, por lo que es muy importante realizar un correcto uso y mantenimiento para optimizar los resultados. Mima tu memoria y si tienes alguna duda consulta con nosotros o con tu especialista!

En Neuroespai vamos a empezar en breve talleres con diferentes actividades de estimulación que pretenden trabajar y entrenar diferentes funciones cerebrales. No hay corpore sano sin mens sana!

Amalia Muñoz (Psicóloga y Neuropsicóloga Neuroespai).