NO puedo hacerlo

“La teoría es muy fácil, lo que no sé es ponerlo en práctica”

Pero, realmente ¿Puedo hacerlo?

 

La práctica y el cambio

La mayoría de personas que acuden a mi consulta están buscando “El cambio”. Muchas veces, me encuentro con pacientes que me dicen: «Es que la teoría es muy fácil, ponerlo en práctica es lo que no puedo/no sé hacer». Cuando esto sucede, los pacientes suelen llevar mucho tiempo dándole vueltas y vueltas a eso que les cuesta hacer, que les hace sufrir, que les limita la vida. Han «teorizado» tanto la solución, sin hacer absolutamente nada, seguramente por miedo, que la solución se aleja cada vez más de su realidad, haciéndoles creer que no son capaces.

Ciertamente, en nuestra mente podemos imaginar, crear y recrear catástrofes, y soluciones, estando sentados en el sofá de casa. Pero esto no cambia nada, porque no se lleva al mundo real, tangible. Haciendo esto (teorizando), reforzamos el poder de veracidad que tiene nuestra mente frente al mundo que nos rodea y tampoco hacer esto nos acerca a la solución del problema.

Está claro que desde un punto de vista racional, no hacer el esfuerzo de enfrentarnos a una situación que nos resulta desagradable es la opción más cómoda. Aunque nos cueste creerlo, esto se elige, para bien y para mal. De hecho, saber que se puede elegir, es una cuestión clave para salir de este bucle que nos deja en el mismo sitio.

Si eliges cambiar, ¡no hagas lo mismo!, haz algo (práctico) diferente. 

 

 

 
 

¿Por qué no es fácil poner en práctica la teoría? Aquí os dejo varias posibilidades:

-Porque no nos creemos capaces.

-Porque no creemos suficiente en la teoría.

-Porque no estamos suficientemente comprometidos con nosotros mismos.

-Porque no somos del todo honestos con nosotros mismos.

-Porque nos da miedo que algo cambie.

-Porque no queremos perder lo que ya tenemos.

 

 

 

 

 

 

 

Todo esto puede suceder a la vez, o puede que la razón o razones sean otras. Lo que todas y cada una de estas razones tienen en común es que viven dentro de nosotros, en nuestra mente, en nuestro mundo imaginario. Pensando, imaginamos cómo NO vamos a ser capaces de hacerlo, cómo buscamos excusas que justifiquen lo que hacemos o lo que no hacemos, cómo generamos miedos a lo desconocido o a lo que hemos considerado peligroso en algún momento y cómo preferimos quedarnos como estamos, porque si lo hemos hecho así toda la vida, por algo será.

Es evidente que todos queremos estar bien, que rápidamente creamos rutinas, que lo que ya conocemos nos da seguridad y que cuando algo no funciona, lo recomendable es cambiarlo. Saber que hay que cambiar pero no saber que el cambio se elige, hace que el compromiso para hacerlo sea débil.

 

Las claves para la práctica son:

Ajustarse a las necesidades y posibilidades. Sabemos que vamos a fallar, que lo vamos a tener que repetir para que sepamos hacerlo bien. Todos nos hemos subido a una bicicleta por primera vez, y nos hemos tenido que caer para aprender a llevarla. La práctica, también tiene que «practicarse» primero y entrenarse después.

-Pasos pequeños siempre es mejor.

-Tener clara la meta de manera específica. «Estar bien» no es una meta específica, «empezar a levantarme a las 9h todos los días» sí es una meta específica.

Celebra cuando lo haces mejor, cuando te aproximas a tu meta, prémiate por ello, en lugar de castigarte por fallar en el camino.

No planees cómo tienen que suceder las cosas. No podemos pretender controlar todos y cada uno de los detalles de cómo suceden los eventos de la vida, este es el primer reto, aceptar las cosas tal y como son. En tu mente sí puedes hacer y deshacer como se te antoje, en la realidad no. Dejar de controlar lo que no podemos controlar y empezar a tomar las riendas de lo que sí (nuestros pensamientos, nuestras acciones). Nada te impide hacerlo más que tú mismo.

No pongas barreras allí donde no las hay y recuerda: «lo único imposible es aquello que no intentas«. Deja de teorizar y haz algo, cualquier cosa que no sea «lo de siempre», seguro que es mejor.

 

Amalia Muñoz (Psicóloga)