Qué es el Mindfulness, para qué sirve y cómo puedes aplicarlo.

Mindfulness representa en esencia una forma de meditación, que se practicaba originalmente en Asia Meridional y sudoriental, más precisamente en Birmania, Camboya, Laos, Sri Lanka y Tailandia. A diferencia de otras técnicas de meditación, no implica la reflexión o profundización mental sobre un tema, sino que se trata de concentrarse y observar, experimentar y sentir, todo de modo muy sensorial y nada intelectual o reflexivo.

Según Trungpa (2002) el Mindfulness es actitud de aceptación de uno mismo, a la misma vez que nos mantenemos inteligentemente críticos con lo que nos ocurre.  Es esencialmente percibir y experimentar sin juzgar o buscar el cambio. La meditación o Mindfulness, constituye un método o la vía para mejorar la vida de los seres humanos y ayudarles a vivir adaptativamente con las emociones negativas que experimentan.

¿Qué puede llevarnos a utilizar Mindfulness como técnica en Psicología? Uno de los principales objetivos de intervención de la mayoría de las terapias cognitivas clásicas y las terapias cognitivo-conductuales tradicionales que imperan actualmente, es el control, la eliminación, la sustitución, el cambio, de los pensamientos negativos por otros más deseables. Sin embargo, en ocasiones esto no  esto no funciona y genera incluso más problemas y sufrimiento.

Por ello el Mindfulness sirve para desarrollar un repertorio especial, más flexible y útil, que nos permite relacionarnos adaptativamente con las emociones y eventos desagradables. Dicho de otro modo, se trata de aprender a estar y ser con nosotros mismos de un modo muy diferente; de una manera auténtica y genuina, profunda, intensa y llena de vida.

Las técnicas que buscan que el paciente tenga experiencias Mindfulness persiguen, ante todo, que la persona se deje llevar por las sensaciones que percibe. Así pues el objetivo de la práctica de Mindfulness es que la persona tenga un estado en el que se es consciente de la realidad del momento presente, aceptando y reconociendo lo que existe en el aquí y el ahora, pero sin quedar atrapado en los pensamientos o en las reacciones emocionales que la situación provoca (Kabat-Zinn, 2003), lo que produce el desarrollo de la atención plena.

meditación

Ahora te daremos unos breves consejos para que puedas poner en práctica el Mindfulness en tu vida cotidiana:

  • Has de centrarte en el momento presente. Cada vez que estés realizando una tarea y notes que te has distraído redirige tu atención al momento presente.
  • Apertura a la experiencia y a los hechos. Conecta con tus emociones, estate atento a lo que ocurre dentro de ti. Obsérvalo sin juzgar si es bueno o malo, tan sólo obsérvalo.
  • Realiza la técnica del Body Scan (revisión atenta de cada parte de nuestro cuerpo). Esta técnica viene de la práctica de Hatha Yoga, consiste en tumbarse en el suelo sobre la espalda e ir explorando con lentitud parte por parte de nuestro cuerpo y nuestras sensaciones. Es importante tener en cuenta que no se tiene que plantear como objetivo cambiar las sensaciones experimentadas, sino simplemente observarlas receptivamente más allá de que sean agradables o desagradables. Tal y como en los otros ejercicios, si los pensamientos se dirigen hacia otro sitio, hay que traer la atención nuevamente a nuestro cuerpo.

Tómate un momento cada día para poner en práctica estas técnicas, te ayudarán a gestionar aquellas emociones y preocupaciones que sientas que perjudican tu estado de ánimo.

Julia Marquez