¿Qué sabes sobre los accidentes cerebrovasculares (ictus)?

Centro rehabilitacion neurologica especializado en ictus

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) son los trastornos neurológicos graves más comunes. Generalmente la afectación de esta condición se da sobre el cerebro y, aunque raras veces, también sobre la médula espinal.

Existen diferentes causas que provocan un accidente cerebrovascular :

  • El infarto cerebral;
  • El daño cerebral focal por una disminución del flujo sanguíneo (debido a la oclusión de una arteria, por trombosis local o embolia).
  • Hemorragia cerebral – por sangrado interior o exterior de la masa encefálica (cerebro) debido a la ruptura de un vaso sanguíneo, como resultado de los efectos de la hipertensión o por anomalía vascular (aneurisma o malformación, por ejemplo).

¿Cómo puede afectar un derrame cerebral a una persona?

Se conoce que el cerebro es un órgano muy organizado, el cual dispone de algunas funciones específicas que es posible ubicar en áreas específicas; como por ejemplo, la percepción de la visión, que se encuentra en los lóbulos occipitales, o como el control del movimiento de los ojos, localizado en el tronco cerebral. En cambio, existen otras funciones que se pueden localizar en diferentes circuitos y regiones cerebrales como la atención, la memoria y el razonamiento.

Una de las anomalías más comunes en torno al 80% de las personas que sufren un ACV, son los problemas en la función motora o debilidad muscular (distonía). Normalmente esta afectación se da en un lado del cuerpo, en la cara, extremidades superiores o inferiores, en mayor o menor grado, dependiendo de la severidad de la lesión en el cerebro.

 Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se puede medir la función, la discapacidad sobre la salud como:

  • Pérdida de «función«, como la debilidad de una pierna podría llevar a la pérdida de «actividad», por ejemplo la capacidad de caminar o de conducir o la pérdida de «participación» como la capacidad de trabajar.
  • La pérdida general de «función» después del ACV incluye anomalías como la pérdida de control motor, pérdida de la sensibilidad, pérdida de la visión, pérdida de la coordinación y la pérdida de otras funciones.
  • Las limitaciones en la «actividad» después del accidente cerebrovascular incluyen la pérdida de la capacidad para cuidar de sí mismo y realizar tareas como vestirse, comer, ir al baño y caminar.
  • Las limitaciones en la «participación» después del accidente cerebrovascular se refiere a la pérdida de la capacidad de interactuar con la comunidad en general y participar en actividades tales como la gestión de las finanzas, la conducción y el trabajo.

 

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Muchas personas que han sufrido un accidente o derrame cerebral sobreviven con pérdidas residuales de una función o actividad, así como de algunos aspectos de la participación en la comunidad.

El cerebro está preparado para curarse y sanar heridas, como todos los órganos y tejidos del cuerpo humano. Aún así, debido a la compleja organización cerebral así como de las habilidades aprendidas, la cicatrización de los tejidos cerebrales no siempre pueden compensar las capacidades afectadas por la lesión.

Los estudios sugieren que la recuperación de las funciones cerebrales después de un ACV es un proceso activo, conocido como la plasticidad cerebral, de la que ya hablamos en un post anterior: ¿Qué es la plasticidad cerebral?

La plasticidad neuronal es un concepto complejo que tiene que ver con la recuperación de funciones y rehabilitación. Desde una perspectiva biológica, la recuperación espontánea de tejido cerebral se conoce como el área de la cura de isquemia. Por otro lado, existen otras zonas remotas del cerebro que se ven comprometidas –lo que se conoce como diasquisis- vuelven a funcionar y las vías neuronales pre-existentes se modifican y se desarrollan nuevas conexiones neuronales.

Para comprender cuál es la manera de mejorar la recuperación después de un derrame cerebral se debe de entender de una manera amplia cómo un derrame cerebral afecta al cerebro. También debe saber la afectación sobre la persona afectada y sobre el complejo proceso de recuperación, incluida la rehabilitación cognitiva/funcional. Es por ello que siempre se necesita cubrir la atención, diagnóstico y tratamiento de personas que han sufrido un daño cerebral de manera integral, con neurólogo, neuropsicólogo, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, trabajador social.

En Neuroespai trabajamos para que la atención y tratamiento de estos pacientes sea la adecuada y precisa para cada uno.

Amalia Muñoz (Neuropsicóloga).